Esta entrada está basada en un comentario que publiqué en el Blog http://asihablociceron.blogspot.com.es
Vuelvo a recordar que esto no es cosa de Manolo (aunque por supuesto lo comparte), sino del administrador.
«Carta al macho Alfa»
Para empezar, quisiera recordarte parte de uno de los 8 ˝Realmente preferiría que…˝ entregados hace siglos (o hace diez minutos, no me acuerdo y la verdad es que da igual…) a los humanos por nuestra Tallarinesca Santidad el Monstruo del Espagueti Volador, con la esperanza de hacer reflexionar un poco a ti y a aquellas personas que están convencidas de que el «yo (y mis cohones)» está por encima del «tú (si eres mujer)». A aquellas personas (sí, también mujeres, aunque muy raramente) para las que engañar, mentir, humillar o manipular a otros para satisfacer los deseos PROPIOS no es algo censurable, sino algo legítimo, recompensable e incluso ejemplarizante:
-Realmente preferiría que…Nº3
«[…] ¡Ah!, y que te entre en la cabeza: mujer = persona, hombre = persona, lo mismo = lo mismo. Ninguno es mejor que el otro […]»
Esto nos lleva a una de las premisas básicas que regulan (o deberían regular) la convivencia entre las PERSONAS: “no le hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti”.
Veras, «macho Alfa» de mí corazón, para seguir esta “norma” no hay nada más fácil que hacer algo que es gratis y no te va a hacer sudar…bueno, a algunos quizás sí: ponerse en el lugar de la otra persona.
¿A que te sienta mal el que te traten como a un idiota, infravalorándote y con condescendencia? Pues sí, a ella también le sienta mal.
¿A que te resulta ofensivo y violento sentirte utilizado? Sí, a ella también le resulta ofensivo y violento.
¿A que te resulta incomodo aguantar durante mucho rato a una persona que, sencillamente, o no soportas o no te interesa en ese momento? Sí, a ella le resulta igual de incomodo.
¿A que considerarías un abuso que alguien sobrepasase los limites físicos (y emotivos) que todos, incluido tú, nos marcamos? Exacto, para ella también es un abuso.
¿Que te hace pensar, «macho Alfa» de mis entresijos, que estas (y otras) consideraciones son validas para ti pero no para ella?
¿Se te ha ocurrido pensar que esa sonrisa tan bonita que te está dedicando puede ser sencillamente un gesto de amabilidad y buena educación y no un “te la quiero comer entera”?
¿Acaso, de estar deseándolo, no contestarías con un “sí” a un “¿follamos?”? ¿Que te hace pensar que ella no contestaría igual de desearlo también? ¿Que te hace creer que un “no” o volverte la cabeza significan “soy una mujer insegura, tómame cuando quieras y hazme tuya”?
Te vuelvo a recordar que hombres y mujeres, ante todo, somos personas, y que como tal es mucho más lo que nos hace iguales que lo que nos diferencia. Las “diferencias” con las que justificas tu estúpido (y a veces criminal) comportamiento solo son producto de tu cerebro y de una mala educación. Y, cuando esas “diferencias” son reales, tienes que entender que no son obra del “ser natural” y propio de las mujeres, sino de siglos de represión en casa, en el trabajo, en la escuela…en la calle. Y debemos ayudar a eliminarlas (juntos, sin fanatismos irreflexivos). ¿Acaso te gusta ver sufrir a tus semejantes? Pues eso.
Las costumbres sociales reprobables, «macho Alfa» de mis amores, no son buenas porque se hayan mantenido así durante muchos años. Ese es un cuento muy provechoso para las elites religiosas, políticas y financieras que nos lo han vendido. Un cuento que tú te has creído. Hay muchas cosas aborrecibles que hemos heredado “por cohones”. Y sí, se pueden y deben cambiar. Así que no me vale aquello de “antes se hacía y no pasaba nada” porque sí pasaba. Lo que ocurre es que a quienes sufrían esos actos aborrecibles, las mujeres, se les ha tapado la boca (no, no con una polla como se te habrá venido a la cabeza, cerdo, sino a base de palos, gritos y muerte) durante muuuuuchos años: o te callas o te enteras.
Es hora de que te libres de esos convencionalismos y tópicos estúpidos de patio de colegio como “los hombres somos los que…”, “las mujeres se tienen que dedicar a…” o “esto es cosa de hombres”. TODOS tenemos que recorrer un complicado camino en la vida y hay que hacerlo juntos, pues juntos habitamos este planeta. De igual a igual.
Y ten en cuenta que ellas, además de aguantar las mismas penas que el resto de humanos, como son las catástrofes naturales, epidemias, guerras, etc, tienen que luchar contra cientos de años de discriminación, sumisión, maltrato y represión. Y tienen que sobrellevar la maternidad, unas mejor que otras, maternidad que muchas veces les es impuesta por la fuerza. ¿Te parece cómoda su posición?
Y no me vengas, querido «macho Alfa» de las narices, con las típicas respuestas de “seguro que no follas una mierda”, “tu estás amariconado” o “eres un pagafantas”, más propias de un magufo conspiranoico que de una persona adulta con criterio propio y capacidad de raciocinio. Propias de alguien que demuestra pensar y razonar únicamente con el pito. Los adultos deben tratar de argumentar sus actos y opiniones, no escudarse en el “yo la tengo más larga que tú” como un crío irresponsable. Se trata de sumar y construir, no de restar y destruir. ¿Lo pillas?
Para terminar, te recuerdo, ¡¡oh todopoderoso «macho Alfa»!!, que se alcanza más felicidad llenándose el corazón (los dos, o sea, tu y ella, juntos) de amor, alegría, complicidad y cariño que vaciándose de semen los cohones cada noche. Si por la mañana no vas a tener un abrazo, un susurro, una caricia…¿realmente te vas a sentir satisfecho y feliz? ¿Realmente todo lo vas a simplificar a una “cuenta de cabezas”? ¿Crees que lo de “como otros lo hacen, yo también” es un signo de madurez? Y cuando se acabe, si es el caso, pues se acabó. Y te sentirás muy desdichado pero ¿acaso crees que ella no lo va a pasar mal? ¿Realmente estás tan vacío por dentro?
P.S: Todo esto vale también para las relaciones hombre-hombre o mujer-mujer.
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